Buena señal: esto significa escuchar y ver benteveos en el jardín de tu casa


El benteveo (su nombre científico es Pitangus sulphuratus), es un ave oriunda de América, que en la Argentina posee el conocido apodo de “bicho feo“, debido a la onomatopeya de su agudo canto.

Científicamente calificada como una especie “paseriforme” (este abarca a más de la mitad de las aves del mundo), mide entre 21 y 26 centímetros de longitud, con alas largas, patas cortas y un característico color amarillo en el pecho. Su cabeza es negra con dos franjas blancas.

Se distribuye desde el sur de Estados Unidos hasta el centro de Argentina. En nuestro país es muy común de verlo en ambientes abiertos, tanto rurales como urbanos, y menos frecuente en bosques y selvas.

Su canto, ruidoso, no pasa desapercibido en donde lo saca a relucir, y se constituye como su principal característica. De hecho, le da el nombre (“bien te veo”), y en diferentes regiones de América se interpreta su grito clásico con varios significados.

De allí viene su diversidad de nombres comunes en diferentes países y regiones. Más allá de “bicho feo”, en distintos lugares se lo suele llamar “pitaguá“, “pitojuán“, “wichiji” o “cristofué“, entre otros apodos.

La presencia del benteveo en áreas urbanas se ha consolidado como un indicador biológico clave de la calidad ambiental. Su canto no es solo un rasgo distintivo del paisaje sonoro, sino una señal de que el ecosistema local mantiene una biodiversidad equilibrada y condiciones de habitabilidad óptimas.

Al ser una especie que requiere entornos “sanos” para prosperar, su aparición en jardines particulares es buena señal ya que certifica el buen estado de conservación de los microclimas domésticos.

Su canto, se trata de una forma de comunicación muy marcada para esta especie de ave que, como en muchas otras, cumple un rol fundamental para su comportamiento. El sonido repetitivo es sinónimo de marca territorial, comunicarse con la pareja o como alarma cuando detecta peligro, entre otros.

Otra característica de este pajarito es que es muy adaptable, lo que explica su presencia frecuente en jardines, plazas y zonas urbanas. En Buenos Aires se lo suele ver seguido, posado en cables, postes o ramas altas.

Desde allí, el benteveo observa su entorno antes de lanzarse en busca de alimento, que pueden ser insectos, pequeños animales y frutos. Su accionar en la naturaleza contribuye al control de plagas y la dispersión de semillas. Su presencia entonces no solo indica un ambiente saludable, sino que también ayuda a mantener ese equilibrio natural.

Su canto también fue motivo y blanco de muchas interpretaciones culturales a lo largo de América. En nuestro país no tiene una significación asociada a un costado religioso que sí lo tiene en zonas de Centroamérica (donde lo llaman cristofué, por ejemplo), dándole un tono espiritual. Son interpretaciones que forman parte del folklore popular.

Por todo esto, escuchar su canto en el jardín no solamente es un sinónimo de que un ecosistema está funcionando bien, sino que cuando este pájaro está cómodo y se muestra sin miedo a los humanos, significa que hay más biodiversidad en el lugar y el ambiente está cuidado.

Fuente: www.clarin.com

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